lunes, 26 de marzo de 2012

¿CONOCES EL GMS?


Hace ya muchas lunas que Marusa, adorada amiga de Lucas, le contó que debiera tener mucho cuidado con los alimentos industrializados que contuvieran un producto químico llamado GLUTAMATO MONOSÓDICO. Si acaso no lo conoces o desconoces su composición, orígen y extracción, además de usos en la industria de alimentos a nivel mundial, en http://es.wikipedia.org/wiki/Glutamato_monos%C3%B3dico está la siguiente explicación inicial:

El glutamato monosódico, también conocido como glutamato de sodio o GMS, es la sal sódica del ácido glutámico, uno de los aminoácidos no esenciales más abundantes en la naturaleza. La Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos clasificó al GMS como Generalmente Reconocido como Seguro (GRAS, por sus siglas en inglés) y la Unión Europea, como un aditivo alimentario. El GMS tiene el código HS 29224220 y el Número E E621. El glutamato que forma parte del GMS aporta el mismo sabor umami que el glutamato presente en otros alimentos. Ambos son químicamente idénticos. La industria alimentaria comercializa y usa el GMS como un potenciador del sabor, debido a que equilibra, combina y resalta el carácter de otros sabores. Los nombres comerciales del glutamato monosódico incluyen AJI-NO-MOTO®, Vetsin y Ac'cent.

Después de la advertencia marusiana para evitar su consumo, pues explicó que era considerado en el ambiente bioquímico como un poderoso cancerígeno, Lucas lo desterró de su cocina y de su familia. Incluso, ya siendo tan añeja la costumbre de evitarlo, hoy recibió un recordatorio de ese asunto al leer un correo electrónico que incluso, amplía aún más la información.

Así que como dijo Jack (el destripador), vayamos por partes.

Durante la recopilación de información que realizó el escritor John Erb (investigador asistente en la Universidad de Waterloo, Ontario, Canadá) al estar escribiendo el libro "El Lento Envenenamiento en América" leyó un artículo en una revista científica que lo dejó frío, ya que se forzaba a ejemplares de ratas a engordar (la obesidad no existe en la naturaleza, sólo el ser humano come más de lo que necesita para vivir) inyectándolos con glutamato monosódico o GMS estando recién nacidos, provocando que el páncreas secrete el triple de insulina tornándolas mórbidamente obesos.

John se sintió tan impactado que al llegar a casa comenzó a revisar su alacena y encontró muchos alimentos adicionados con GMS, desde el caldo de pollo en polvo hasta golosinas y botanas, incluso tienen otros nombres como proteínas hidrolizadas de orígen vegetal. Puedes encontrarlos en ablandadores de carne (el famoso Ajinomoto), pero en los restaurantes principalmente de comida rápida, es de uso imprescindible.

Pero, si es un asunto tan dañino y peligroso, ¿por qué se usa tanto? Y además, ¿por qué lo aprueban las principales agencias de salud de los países industrializados? John encontró la razón que es perversa y de la más baja condición: el GMS vuelve adictas a las personas hacia esos productos. Hace que la gente elija sus productos sobre otros y hace que la gente coma más de eso de lo que haría si no tuviera GMS añadido. No solamente está probado ientíficamente que el GMS causa obesidad, sino que es ¡una sustancia adictiva! CAUSA ENVENENAMIENTO.

Así que hay que tener mucho cuidado al llevar a la familia a sitios como Burger King, McDonalds, Wendy’s, Taco Bell, TGIFriday´s, Chilis, Applebees y Denny’s usaban GMS en abundancia. Kentucky Fried Chicken resultó el peor. El GMS estaba en todos los platillos de pollo, en los aderezos de las ensaladas y salsas.

Ahora te puedes dar cuenta por que hay una obesidad como jamás ha existido en la historia de la humanidad, tenemos una infancia en grave peligro, fofa, floja y con una mayor tendencia a la pereza.

Lindo panorama, ¿no es así? Por favor, evita ésta gran porquería llamada GMS, glutamato monosódico.

martes, 20 de marzo de 2012

UNA DESIMPRESORA, en desarrollo.

Imagina de primera instancia la idea: metes una hoja de papel impresa a un aparato y sale limpia, inmaculada. Tanto esfuerzo ejercido para plasmar en un documento ideas, transacciones, imágenes y cuanta cosa se nos cruza por la mente y vida diaria, para que en un tris se desaparezca. Parece superfluo.

Pero no, dale una segunda pensada: cuantas hojas hoy usamos por el reverso intentando "reciclar" para no desperdiciar ni asesinar más árboles, pretendemos usar con mayor intensidad recursos que pueden terminar siendo muy caros. Así que si ya no necesitamos esas impresiones, tiene mucho mas sentido "desimprimirlos" y tener otra vez hojas blancas disponibles.

Y tan solo un dato para apoyar la idea anterior: si la humanidad completa usara hojas de papel reciclables durante un mes, evitaríamos destruir 120 hectáreas de bosques. Calcula pues, cuantos árboles son (tomando en cuenta el tiempo que lleva a cada árbol crecer, imagina los recursos que podrían respetarse).

Bien, aquí está la idea completa que presentó en un reportaje la BBC.

Las pruebas revelaron que sólo una tenue sombra queda en el papel después de pasar por la "desimpresora".

Un grupo de ingenieros de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, desarrollaron un proceso para "desimprimir", es decir, borrar la tinta impresa en un papel.
El proceso involucra el uso de láser, en pequeños pulsos, para borrar palabras e imágenes ya impresas.
"Cuando se dispara el láser, y golpea la fina capa de tinta, la calienta hasta el punto en que se evapora", explicó a la BBC David Leal-Ayala, líder del equipo de investigación.
Los investigadores dicen que el sistema trabaja con papeles y tintas comunes y corrientes y es más respetuoso con el medio ambiente que el reciclaje tradicional.
Sin embargo, agregan, se necesita más investigación para que el producto llegue al mercado.
En el estudio, publicado en el Proceedings of The Royal Society A Journal y recogido en New Scientist, los ingenieros revelan que no fueron los primeros en tener la idea.
Pero señalan que otros que han intentado borrar tinta con láser se han encontrado con que dañaban o descoloraban el papel durante el proceso.
De hecho, Toshiba comercializa una impresora láser que puede borrar la tinta, pero tiene que haberse usado originalmente su propia tinta "e-blue" para que el sistema funcione.

Pulsos verdes
Leal-Ayala y sus colegas probaron un abanico de lásers ultravioletas, infrarrojos y visibles a diferentes velocidades.

Eventualmente encontraron que la mejor opción era los pulsos de láser verde, con una duración de sólo la 4 mil millonésima parte de un segundo.
Los papeles que pasaron por la "desimpresora" solo conservaron una tenue sombra del texto borrado.
Un sistema de extracción de gas fue utilizado para capturar las nanopartículas y los gases "mayormente inofensivos" que produce el proceso.

Reemplazo del reciclaje




Habiendo demostrado que la técnica funciona en un laboratorio, los ingenieros ahora planean desarrollar un prototipo apropiado para una oficina.

Una vista ampliada del papel "desimpreso" muestra que no quedan casi restos de tinta.
Estiman que podría ser construido por unos US$29.000.
El equipo admite que la mayoría de las empresas encontrará todavía al papel reciclado como una solución más económica, pero agregan que el precio debería reducirse si se llega a una producción a gran escala.
"Cuando se recicla papel se usan muchos recursos. Se usa electricidad, agua y químicos, y para ser honesto cuando uno imprime algo la única razón por la que no se reutiliza el papel es porque hay tinta en él", explicó David Leal-Ayala.
"El papel está todavía en buenas condiciones y no tiene sentido que pase a través de todo el pesado proceso industrial si está perfectamente bien", añadió.
Según informó New Scientist, los investigadores aún no se han puesto en contacto con fabricantes para integrar su novedoso proceso como una opción para las impresoras y fotocopiadoras.