viernes, 12 de diciembre de 2008

CABEZA DE CUENTO 121208

HOOLIGANS


Esa mañana al salir de casa, mamá me dió su bendición con lágrimas en los ojos. Me llevaban al fut por primera vez en mis cinco años, aunque me chocaba ir con casco y coraza. Papá decía que echaban concreto de las gradas de arriba. Consideraba único el ambiente en vivo. Los del sol entraban con sus marros y la policía no se atrevía a decirles nada.

Èramos once hermanos, yo el más chico. A mi padre le gustaba mucho ir con nosotros. Mis hermanos no lo acompañarían nunca más.

ENRIQUE G. SAAVEDRA

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