viernes, 5 de diciembre de 2008

EN EL METNAL 051208

¿CÓMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ?

Independientemente de las distancias físicas, geográficas, sociales, económicas, vivenciales, cotidianas y culturales, lo que leerás a continuación es una serie de coincidencias con quien escribió. Hay puntos que te pueden parecer correctos, no sé si alguno no pero por el valor que contiene lo escrito, consideré muy pertiente reproducir por entero y fielmente el artículo aparecido en EL UNIVERSAL el 1 de diciembre, apenas el uno, cosa de 4 días. Analiza y trata de encontrar lo que aún no esté bien hecho cerca de tí. Esas son las cosas que al no arreglarlas nos han llevado hasta las preguntas de Alejandro Martí: ¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Qué serie de sucesos y decisiones provocaron esta crisis? ¿Queremos vivir así?

Alejandro Martí
El Universal
Lunes 01 de diciembre de 2008

A mi hijo Fernando

Han pasado ya más de tres meses de que esta nueva causa que da razón a mi vida comenzó. Han sido días de duelo, pero también de aprendizaje, de reflexión, de enfrentarme con información y conceptos, que antes de que me arrebataran a mi hijo me eran poco conocidos.

“Estado fallido”, confieso que el concepto me eriza la piel. Una situación donde la autoridad se disuelve y los preceptos básicos de la vida en sociedad se degradan a tal punto que entre nosotros reina el miedo y no la ley. Donde miras a la autoridad con desconfianza. Donde mentir, robar y hasta matar, son acciones que pocas veces tendrán un castigo acorde con la falta.

Cientos de delincuentes han hecho del crimen una empresa y de la vida una moneda de cambio. Imponen el terror y la fuerza, relevan al estado en sus funciones más elementales, como son cobrar impuestos y proteger nuestra integridad física y patrimonial. Nos tienen secuestrados a la mayoría de los mexicanos.

No podría decir con precisión cual es la magnitud del problema. Podría contentarme con mirar toda la realidad desde la perspectiva de la tragedia de mi familia y decir que todo ha fracasado. Pero no. Me resisto a pensar que México ha fallado. Me niego a darme por vencido. Este no es el México en el que crecí y no es el que quiero dejarle a los hijos que por fortuna aún tengo conmigo.

¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Qué serie de sucesos y decisiones provocaron esta crisis? ¿Queremos vivir así? Son infinitas las preguntas que podríamos hacernos y casi todas nos llevan a la misma conclusión: nosotros somos la causa, sí, pero somos también el remedio.

Una conclusión que por una parte es difícil de aceptar, porque es muy cómodo culpar a las autoridades, a los políticos o al vecino. Implica un ejercicio de consciencia crítica, revisar nuestra propia conducta y reconocer que hemos sido parte del problema, pero que podemos ser parte de la solución.

Personalmente pienso que no se trata de un asunto de predisposición cultural de los mexicanos, o que la corrupción y la impunidad estén en nuestra génesis. No es que seamos así por naturaleza.

El mismo mexicano que aquí en nuestro territorio se pasa los altos, da “mordida” y viola sistemáticamente la ley, se comporta de manera muy diferente cuando está en países donde la posibilidad de "salirse con la suya" es, no sólo menor sino escasa.

Su origen, su cultura, sus creencias, su naturaleza, no cambian. Sin embargo su conducta se modifica sensiblemente y obedece la ley. No es magia, es el resultado de coexistir en un Estado que cumple su función de estabilidad social.

Está en nosotros ser mejores.

Vivir en un sistema sin impunidad, donde la mayoría de los delitos sean castigados, donde las leyes y la justicia sean para todos, no es un anhelo imposible, es el proyecto clave que la sociedad mexicana necesita formularse y realizar para preservar su existencia. Así de simple y así de complejo. Estamos ante el desafío más grande del México moderno y no podemos caer en falsas disyuntivas. Tú y yo sabemos que no es una opción dejarle el país a los delincuentes. Somos más fuertes y grandes que los males que nos aquejan.

Si miramos el problema con ojo crítico, pero a la vez con sensatez y optimismo, claramente vemos un panorama complejo. Sin embargo, obrando en justicia debemos reconocer que hombres y mujeres de todos los partidos, gobiernos y sectores de la sociedad están genuinamente comprometidos con la causa de recuperar México.

A partir de hoy le restan 4 años al presente sexenio. Dentro de los próximos 100 días nos encontraremos en pleno proceso electoral. Es la hora de los ciudadanos.

Es una oportunidad para mantener nuestra demanda en la agenda, para aportar soluciones y propuestas con mayores posibilidades de éxito.

En SOS entendemos el momento y apoyamos el clamor de la sociedad. Usaremos nuestro poder ciudadano para construir una realidad con seguridad y justicia para todos.

Daremos apoyo y magnificaremos la voz de ciudadanos y organizaciones sociales especializadas en el tema de la seguridad, para que nos ayuden a comprender el problema, evaluar los resultados y tomar una decisión informada.

Seremos un foro abierto para todos los que quieran sumarse a esta causa y que estén dispuestos a compartir sus experiencias, aportar su esfuerzo y colaborar en la solución del problema.

Entregaremos toda nuestra fuerza a este proyecto y persistiremos hasta lograr que no haya ni un Fernando más. Súmate por la seguridad en www.mexicosos.org

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