domingo, 22 de febrero de 2009

LA NUBE. NUEVA GLOSA

No es lo mismo hablar que hilar palabras
como tampoco coser que bordar.

Y cuando hilas palabras y forman brocados
o incluso alfombras tersas,
las hebras combinadas no solo cubren desnudez
le confieren sensualidad y misterio
pasión y desvelo.

Así es el idioma, como las telas,
burdas, rudas, suaves, exquisitas
o arte. ¿Cual prefieres?


Nueva Glosa


La nube en cada lugar
Por donde pasa cargada
Su silueta amerengada
Cubre al sol canicular.
Despliega espectacular
Sus blanquísimas madejas
Como un rebaño de ovejas
Que va arreando con silbidos
Y a través de sus balidos
Va contando historias viejas


Y en donde escuchan sus quejas
Y el dolor de su quebranto
La nube presagia llanto
Y se humedecen las tejas.
Sobre baldosas bermejas
Empieza a relampaguear
Y un sonido epistolar
Anuncia el agua bendita
Si la tierra está marchita
La nube empieza a llorar…


Félix Justiniano Ferráez.
Cancún, Quintana Roo. 2008

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