viernes, 26 de marzo de 2010

EL PORQUE DE LAS COSAS. Menú.


La palabra latina minutus se formó a partir del verbo minuere 'disminuir' y significaba 'pequeño', 'menudo' y también 'disminuido' (v. minuto). En francés este vocablo fue adoptado con el mismo sentido que en español, pero en cierto momento apareció una nueva acepción que, inicialmente, denotó 'detallado' y más adelante, 'lista', 'relación'.

De esta acepción francesa surgió más tarde la expresión menu de repas, que significa 'lista de comidas', reducida por último a su forma actual menu, que al llegar al español tuvo apenas que añadir un tilde.

Menú se usó en español desde fines del siglo XIX, como en este texto del escritor Fernando Trigo, fechado en 1890:

Unos, alrededor nuestro, con el hambre sana de a bordo, se reservan para cualquier título del francés rimbombante del menú y encuéntranse sorprendidos con sesos fritos... Otros, presumiendo de avisados, llenan de una vez con el tinto macón la batería de copas.

En el diccionario de Zerollo (1895), menú fue incluido como palabra francesa equivalente a la castellana minuta, lista de manjares», pero la Academia sólo la registró en su Diccionario de 1927.

Con la sabiduría de Ricardo Socca www.elcastellano.org

"PONER PIES EN POLVOROSA"

A pesar de que no puede afirmarse con certeza, todo lleva a pensar que el origen de esta expresión alude a un hecho bélico histórico protagonizado por el rey de Asturias y León, don Alfonso III.

Al parecer, este monarca estaba bastante preocupado (por no decir hasta el copete si es que tenía) por las incursiones de los moros en su territorio y un buen día resolvió poner punto final a las tropelías de los sarracenos, para lo cual, salió a cortarles el paso a orillas del río Orbigo, en una región conocida como los Campos Palestinos de Polvorosa.

Luego de una compleja, cruenta y exitosa contraofensiva del monarca astur, el ejército islámico debió dispersarse en fuga desordenada, de donde la conocida expresión poner pies en Polvorosa comenzó a aplicarse con valor de huida brusca y precipitada.

Otras versiones, un poco menos documentadas, remiten el origen de este dicho -en sentido figurado- a la polvareda que levanta alguien cuando huye; también aluden a que en el lenguaje de los delincuentes (germanía) se llama polvorosa a la calle.

En la actualidad, aunque un poco menos difundida, esta expresión es utilizada en el mismo sentido.

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