viernes, 8 de enero de 2010

EL PORQUE DE LAS COSAS. Sin Decir Agua Va...


En la Edad Media, el sistema de alcantarillado y el cuarto de baño en las casas europeas no eran tan comunes como en nuestros días; de hecho, para satisfacer las primarias necesidades fisiológicas, las familias de entonces utilizaban bacinicas (comúnmente llamadas bacín, bacinillas e incluso "escupideras", porque primitivamente cumplían esa función) dentro de las cuales depositaban sus abluciones.


Era algo cotidiano, entonces, que por las mañanas, las señoras de la casa recogiesen estos recipientes y vaciasen su contenido simplemente arrojando desde las ventanas su contenido (en este caso, exclusivamente líquido) a la calle, pero poniendo mucho cuidado de advertir a los transeúntes del peligro inminente, para lo cual exclamaban a viva voz: "¡Agua va...!".

Con el tiempo, y cuando las instalaciones sanitarias progresaron, desapareció la costumbre, pero el dicho permaneció en el uso popular como sinónimo de advertencia.

Claro que también surgió la variante: sin decir "¡agua va!", equivalente al actuar sin la precaución de advertir a alguien sobre la acción que uno iba a acometer, muchas veces perjudicando al otro, tal como hubiera obrado una señora de aquellos tiempos que se dispusiera a arrojar el contenido de la bacinica sin avisar...

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